Señora de turno que aparece por el control a media tarde:

- Perdonad, ¿le podéis sorber las flemas a mi marido?

Pues hombre, yo como mucho se las puedo aspirar. Si la señora espera que ponga mi boca en la traqueostomia de su marido y sorba las flemas, lo lleva claro. Vamos, es lo único que me faltaba ya.