Familiar de paciente, que viene con la prepotencia rebosando por los bolsillos y por las zapatillas horteras con banderita de España incluída. Como tampoco entienden de educación, me interrumpen en mitad de mi trabajo:

- Oye, ¿me puedes decir qué es esto? -me dice enseñándome un plato de la cena que, por la parte de abajo, tenía una manchita de comida reseca. A la par, me entran ganas de decirle que si quiere le puedo coger una muestra y mandarla a laboratorio a analizar, pero al final contesto:

- Pues para mi que es puré

- Ya, pero es que mi padre no tiene puré en el menú de hoy

- Bueno, pero eso será que habrán apoyado el plato en una zona que estaba sucia y se ha manchado un poco

- ¿Y no podéis tener más cuidado?

- Pues mire, las comidas no las preparamos nosotros. Vienen directamente de cocina. Nosotros ni abrimos las bandejas

- Bueno, pues se lo decís, y que nos traigan otro plato

- Mire, la mancha es pequeña y está por debajo del plato. La comida está intacta y se puede comer perfectamente

- Bueno, pues queremos otro plato y ya está

Y me tira el plato ahí, encima del carro de curas y se larga. Yo alucino. No hay más que oírles hablar alegando que no querían ese plato "por si el que prepara la comida tiene el SIDA y se lo pega" para confirmar lo que la banderita de las zapatillas me hacía sospechar desde un principio: que son imbéciles de remate.