Y hablando de precariedad laboral, he estado ordenando mis papeles de la Seguridad Social, guardando los que valen y tirando los que no y he dado con mi historia de vida laboral. Y lo cierto es que es muy triste. Llevo trabajando desde los 16 años y echando cuentas así queda la cosa: 23 trabajos diferentes a lo largo de poco más de 10 años. Vale que en estos años he estado estudiando y he cogido trabajos solo en verano o en periodos que pudiera compaginar con los estudios, pero es que lo que más días de cotización le ha dado a mi vida laboral es la prestación por desempleo que cobré entre el año pasado y este. Y ahora que la situación parecía que iba a mejorar, no las tengo todas conmigo porque justo este año, cuando por fin termino la carrera, nuestra Querida Presidenta de la Comunidad (nótese la ironía, por favor) decide que se acabaron las contrataciones para hospitales públicos, llevando la sanidad a las puertas de la privatización (perdón por usar la palabra prohibida). Se te ve el plumero, Espe.