8:05h de la mañana de hoy. Estación de Metro "Avenida de América". Linea 7. Andén con dirección a Pitis. Atestado, como siempre. Entra un chaval en el andén y según ve la situación exclama:

- ¡¡Vaya puta mierda de país!!

Acompaña al comentario un resoplido y una leve y repetitiva negación con la cabeza mientras levanta su mirada como si quisiera hacer partícipe al que vive por ahí arriba.

La verdad es que al chico no le falta razón. Innumerables veces me habré cagado yo en todo al tener que viajar en un tren que va hasta la bandera. Curiosamente ya no me enfado por esas cosas, y sospecho que es porque cuando todo el mundo va al trabajo yo vuelvo a mi casa. Y las cosas se ven distintas si lo que te espera al final del viaje es tu desayuno calentito, tu cama (solo para los pocos días que no duermes en el trabajo, claro) y dos días libres por delante para hacer lo que te dé la real gana.

Así da gusto.