Plagiando parcialmente a ese programa de televisión que contaba con una sección llamada "Curso de ética periodística", el de hoy es un post que va destinado a corregir y concienciar sobre ciertas malas costumbres a la hora de rellenar las historias clínicas. La historia clínica puede ser definida como un documento donde se recoge la información que procede de la práctica clínica relativa a un paciente y donde se resumen todos los procesos a que ha sido sometido. Es un documento que se maneja habitualmenteen los hospitales. Como buen profesional, las historias de tus pacientes las revisas a diario en busca de algún cambio o notificación que otro profesional haya podido realizar. Y, como es lógico, solamente se escriben datos relativos al proceso de su enfermedad y normalmente haciendo uso de un vocabulario bastante técnico.

Pues bien, ayer reviso la historia de un paciente para ver los comentarios de evolución y los cambios en el tratamiento y veo que el médico había escrito el día anterior lo siguiente:

"Está fenómeno. Afebril.

Tuvo 8 oficios. Buen contador de chistes (me cuenta uno bastante bueno) (...)"

Viva la seriedad y el saber distinguir entre lo relevante y lo que no lo es. Teniendo en cuenta que la historia clínica tiene carácter oficial y es el resguardo legal del profesional, no hace falta ser un máquina para saber que hay que andar con pies de plomo con respecto a lo que en ella se escribe. Vamos, que solo le faltó escribir el chiste para que todos pudiéramos leerlo y partirnos el culo de lo lindo con la historia en la mano.