Un mes de clases y de prácticas. Cuatro trabajos por entregar. Cinco (o quizá seis) exámenes a los que presentarme y aprobar... y habrá terminado todo. Veranito de currar decentemente y olvidarme de las clases, de las prácticas sin cobrar un duro en las que eres el último mono, de los tuppers de comida medio fría, de la somnolencia continua y de algunos profesores, para siempre.

Aún no me lo creo :-)