El viernes, anhelado día, terminé por fin mi rotación de prácticas en el que probablemente sea el peor centro de salud de la historia de este país. Aunque más que centro de salud debería llamarlo mercado o portería. Y es ahí donde me han amargado estos dos últimos meses.

Nunca he visto tan mal rollo en un grupo de personas que trabajan juntas, ni tanto cotilla, prepotentes, hipócritas, etc juntos. Vamos, todo un lujo. Si me correspondiera ese centro de salud y me pusiera enferma alguna vez, preferiría que me pegaran un tiro antes que tener que pisar la consulta.

¿Qué me deparará la suerte el lunes en el 12 de octubre?