A veces me pregunto de dónde he sacado mi macarrería. Suerte que en esas ocasiones está mi madre bien cerca para recordármelo.

Cometí el error de mandarla a ella a comprarme tampones hace unos días. Resultó que en el supermegachachihipermercado de mi barrio no tenían del modelo y tamaño que yo uso (ya llevaban varios días sin tener), a lo que mi madre fue a preguntar al más desafortunado de los reponedores que había allí esa tarde:

- "Oye, ¿qué pasa con los tampones? Llevais una semana sin traer"

- "Pues es que ahora mismo no nos quedan, pero pásese la semana que viene que seguramente ya tengamos"

- "Si claro, y mientras ¿qué me meto? ¿el dedo o la polla de mi marido?"

El santurrón de mi padre, como de costumbre en estos casos, se quedó mirando a otro lado y sin saber dónde meterse. Animalito.

Lo que demuestra que yo no soy así solo por haber vivido en un barrio bajo toda la vida. El barriobajero de verdad nace y se hace.