Como de costumbre, no podía haber sido mejor. Digna de recordar.

Ya estaba tardando mucho en contagiarme de cualquier cosa en el hospital, así que llevo 10 días de trancazo total+afonía+tos+faringitis de las buenas. Según el médico: un virus. Respuesta fácil que evita que el Sistema Nacional de Salud se deje dinero en subvencionar antibióticos (que son caros) para las personas que los necesitan. ¿Tratamiento médico? Paracetamol y te jodes 15 o 20 días con la infección.

Segunda buena noticia: la protagonizada por mi profesor de Anatomía cuando el otro día decidió dar por concluído el seminario (bastante cabreado y sin haber explicado ni el 20% de lo que tenía que explicar) solo porque no supimos distinguir el puto mesenterio en un corte sagital. Resultado: apañarse uno como pueda para entender los apuntes y aprobar el examen, y por tanto la asignatura, el viernes que viene.

Y la noticia de remate, la mejor de todas, es que por fin averiguaré si podría ser verídica esa leyenda urbana que cuentan sobre cierta bióloga-actriz que una vez subió a un avión. ¿El motivo? Me van a pinchar una teta. ¡¡Qué guay!! Lo mejor de todo no es solo el pinchazo (o corte con bisturí, ya se verá) sino que me sacarán un trocito para biopsiar el tumor que tengo y que me digan si es benigno o maligno. ¿La fecha de la cita? Pues aún no lo saben, pero da igual porque no me corre ninguna prisa saberlo. Nunca corre prisa.