Es un secreto a voces, algo que todos nos hemos imaginado alguna vez en nuestra vida pero que muy pocos hemos tenido la odiosa ocasión de comprobarlo con nuestros propios ojos.

Hace unos cuantos días, mientras curraba... un borracho de unos 50 y muchos ó 60 años dormitaba en el interior de un Mercedes no sé cuantos de esos nuevos, con las llaves en el contacto y el motor en marcha. Como yo no tengo que jugarme la integridad por gentuza así que coge el coche borracho, decidimos avisar a policía para que viniera a echarle el rapapolvo de turno (y algo más gordo, si era posible). En esto que aparecen por ahí una parejita de la Benemérita y les damos el alto para contarles la situación. Se bajan del coche, se acercan al tio, tocan en el cristal, el hombre levanta la vista con los ojos entrecerrados y una cara de tajado considerable. Abre la puerta y podemos contemplar chorretones de raba con tropezones incluidos resbalando por la tapicería de cuero color crema (con estampados multicolor ahora) hasta el suelo. En el suelo un gran charco de más-de-lo-mismo.

La parejita verdeoliva pregunta: ¿Tiene usted el DNI? Déjenoslo (Bien, ¡le va a caer un buen puro! Se joda)

Se mete el borracho la mano en el bolsillo y saca DNI, tarjetas varias y, por lo menos, 15 ó 20 billetes de 50 eurazos. En esto que les deja el DNI (con sorpresita por debajo) a la parejita y les pregunta: "¿Ustedes no me conocen?"; a lo que el de la parejita le devuelve el DNI con una mano y la otra se la mete cuidadosamente en el bolsillo de su uniforme.

Pues claro que le conocemos. ¿Dónde vive usted, muy lejos? (claro, claro, como le conocen le han pedido el DNI, qué mala memoria, ¿verdad?)

No, no, vivo aquí a 50 metros, pero estaba descansando en el coche.

Y ahí meti yo baza y le dije que entrara en casa porque si alguien le volvía a ver en el coche así, nos volvían a llamar y no íbamos a estar toda la noche volviendo a ir al mismo sitio. Y el borracho:

Es que no me apetece entrar en casa

Y antes de que yo pudiera abrir la boca para insistirle, el de la parejita me cortó:

No, no, si aquí está bien. Hale, quédese aquí el tiempo que haga falta.

Y automáticamente le cerró la puerta del coche y nos dijo que nos marcháramos.

Con dos cojones y sin ninguna vergüenza. Menudo descaro. Ganas me dieron de volver y decirle que yo también quería conocer al borracho de la misma manera en que se había presentado a los de la Benemérita porque para la mierda que me pagan, por lo menos me saco un sobresueldo. No te jode. Putos pueblos de mierda. Llega uno con pasta y como lo mismo era concejal de algo o el super empresario del pueblo, pues nada, a tirar del talonario para librarse de marrones. Otro gallo cantaría si hubiera sido cualquier tio que no tiene donde caerse muerto, metido en un Renault 11 o similar.

Panda de cabrones.