En general tengo poca paciencia para casi todo, pero si hay algún tema en particular que me toque la moral sobremanera, ese es la informática. Y peor día para enfrentarme a un duro reto como hoy no podía ser.

Después de un chute de paracetamol capaz de tumbar a un buey me he ido a la facultad. El camino en el circular del Metro ha sido muy gratificante, como viene siendo costumbre en esa linea cuando empieza el calor.

Andaba yo arrastrando lo que queda de mi por los pasillos de la facultad, dispuesta a tirar mi cuerpo sobre una silla de la biblioteca y estudiar todo lo que no he podido hacer estos días a causa de la fiebre. Hoy también estaba con fiebre pero lo urgente es lo urgente y se me echa el tiempo encima y con los apuntes aún sin leer. A las 8:30 estaba en la facultad. El día ha empezado con una anécdota graciosa y luego ya he decidido emplearme a fondo en la biblioteca. A las 9 me he plantado allí, he llenado la mesa de apuntes y me he puesto al tajo hasta aproximadamente las 14h, sin parar. A eso de las 10 de la mañana estaba todo el mundo en tirantes abanicándose con los folios, resoplando, maldiciendo... y yo estaba en manga larga, tiritando y con los dedos morados del frío. (Obviamente no hacía frío, es que me había subido la fiebre ;-P ). Así que a las 14h he decidido dejarlo y pasarme por el aula de informática para mirar el correo y unas cosillas del campus virtual.

La puerta que comunica al aula de informática es como una puerta espacial de viaje en el tiempo. Una vez que entras, parece que estás en la década de los 90. Curiosamente, la puerta es la única blindada de la facultad, como si alguien se fuese a llevar las reliquias que hay dentro xDD. Patético.

De los 30 ordenadores que hay a disposición de los estudiantes funcionan más o menos unos 7 u 8. De esos 7 u 8 solo 2 o 3 van a un ritmo medio aceptable. Había 4 personas en el aula cuando he llegado yo y me ha costado dios y ayuda encontrar un puñetero ordenador que andase. Me voy a la primera fila y a los 4 ordenadores que había les faltaba algo de hardware imprescindible para poder usarse (de hecho les faltaba el ordenador xD). En la segunda fila ninguno de los ordenadores arrancaba, como si no tuvieran corriente. En la tercera fila había dos sin botón de arranque en la CPU (ni en ningún lado), otro ocupado por una chica y otro libre. He probado suerte y parece que arrancaba. Me siento, espero 4 minutos de reloj (y no es coña) a que se inicie windows y me sale un mensaje de error, probablemente elegido al azar por el ordenador, o inventado que no sabía lo que queria decir. Y no me considero paleta de la informática, en absoluto. De hecho he sufrido windows en silencio durante muuuchos años y nunca me había salido un mensaje así (y no será porque no me hayan salido mensajes de error de windows). Total, imposible hacer nada con ese ordenador. Resoplido de mala leche y piropo al que hizo todo eso.

Me pongo en otro retroancestroordenador que he visto que tenía pinta de funcionar. Arranco, espero. ¡Wow! un pentium II (MMX, eso sí; que no se diga de la calidad de las nuevas tecnologías en la Universidad Complutense de Madrid) a 350 Mhz y 64 de RAM intentando iniciar un windows 2000 con millones de chorraditas. Esto iba a llevar tiempo y como a mi me sobra decidí esperar. Lo triste es que ese es un ordenador de los más rapidos del aula. 7 minutos, oiga, 7 minutos de reloj para iniciar windows y abrir una puta ventana del navegador (porque si abres dos se cuelga). Yo ya estaba que me subía por las paredes. No sé si mis delirios febriles han sido los responsables de perder la noción del tiempo, pero lo cierto es que ya llevaba 15 minutos en el aula y no había podido ni entrar a la web de la facultad. Y una vez iniciado el navegador no he podido hacer nada, solo mirar el Campus Virtual y ni siquiera mi correo porque me cargaba todas las páginas con errores y aquello acababa por venirse abajo. Iba a escribir este post desde el aula, en directo con mi cabreo descomunal pero no ha sido posible. Así que me he guardado el cabreo, calentito y lo acabo de sacar ahora. He salido del aula 20 minutos después de haber entrado y solo había podido mirar por encima una cosa en Internet. Después de haber malgastado dos horas viendo "La guerra de los mundos" ésta ha sido probablemente la mayor pérdida de tiempo de mi vida.

Desconozco el motivo por el que estos cabrones de la complutense tienen tanto prestigio entre las distintas universidades del país pero desde luego que no es un prestigio merecido. He cursado dos carreras en esta universidad y, aunque la anterior era mucho peor que ésta a todos los niveles, ésta está a años luz de lo que debería ser una buena carrera en una buena universidad.