¡Qué difícil es encontrar trabajo!
Sobre todo cuando Murphy hace de las suyas o se alinean los planetas para que todo sea inmensamente más complicado.
Una semana, solo una semana que voy a estar sin coche. El pobre está en el taller, me lo están arreglando de cuando un idiota sin idea del código de circulación me dio un golpe. Y justo para esta semana me citan para una entrevista de trabajo. Y pensaréis "joder, que vaga. ¿No puede ir en transporte público?" y lo cierto es que esa era mi intención hasta que alguien me advirtió que la empresa está ubicada en una zona un poco.... cómo decirlo.... fuera de la ley. ¡Qué exageración, por dios!- pensé. Así que ayer me pasé con el coche de mi padre por dicha zona, para buscar la empresa y ver si efectivamente el recorrido de 1 km andando desde la estación de renfe más cercana hasta la empresa era para tanto como me habían contado. Y bueno, por poco no salgo viva de ahí. Cuánto kinki junto, con coches destartalados, aparcados en los arcenes y cunetas de detrás de las fábricas. Un maravilloso mercado de sustancias -ilegales- adulteradas-con-vete-a-saber- qué-(o-mejor-aún-no-quieras-saberlo)- que-crean- adicción. (También llamadas drogas). Y todo esto en una bonita zona industrial de Madrid capital.
Obviamente, la idea de ir en transporte público y tener que andar por ahí quedó descartada desde el mismo momento en que decidí subir las ventanillas del coche y echar los cerrojos. Ahí estaba yo, acojonada, desorientada y sudando como un cerdo (es lo que tienen los coches sin aire acondicionado). Y ya no sé si creerme que el edificio que vi que llevaba el nombre de la empresa era de verdad o era atrezzo para que el poblado quedase más moderno, o incluso fue un espejismo causado por los 40 grados que había dentro del coche. Así que mañana llamaré para asegurarme de que no es una empresa fantasma y pediré que me cambien la cita de la entrevista para otro día que yo tenga coche o que alguien me pueda acercar. Con mi suerte, ya estará todo ocupado hasta el fin de los días.
Y no me acercaría por allí si no fuera porque creo que tengo bastantes posibilidades de optar al puesto de trabajo, pero es que manda cojones a donde se han ido esta gente a poner una sucursal (y no me refiero a los de la venta de droga, que también xD). Por suerte, el lugar donde después trabajaría está considerablemente más cerca de mi casa y en un polígono donde lo único que hay son prostitutas por las noches, de las cuales la mayoría son de mi barrio, con las que compartía autobús por las noches hace años cuando yo llegaba de la facultad y ellas iban a currar. Totalmente inofensivas. Por lo menos no tendré que ir todos los días a currar al maravilloso paraíso del papel de plata y las cucharas oxidadas.
Pero vamos, al próximo imbécil que se le ocurra decir que los jóvenes no nos molestamos en buscar trabajo y que queremos que nos den todo hecho... le subo en el coche y le tiro en marcha a una cuneta del poblado.
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